Hay quienes van proclamando todos sus actos y proezas a los cuatro vientos.
La gente les señala y susurra ¡qué gran vida! ¡cuánta riqueza! ¡qué envidia!
Pero se equivocan. Son personas vacías que sólo existen cuando son nombradas por las demás, por eso tienen la necesidad de dar que hablar, de mostrar su vida como si de un escaparate se tratase.
Tan vacías que sólo se tienen a sí mismas.
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